En la mente de un guerrero no cabe la derrota.

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Detrás de cada persona se esconde una historia real, y la mía no tiene nada de convencional. Si quieres saber quién soy y cómo di vida a mi proyecto, tendrás que recorrer un camino que no sigue normas ni manuales. No nací con un plan perfecto: me construí a base de disciplina, de errores, de aciertos y de decisiones que me obligaron a crecer. Mi proyecto no salió de una inspiración repentina, sino de años de orden, de trabajo y de una necesidad clara: poner estructura donde antes había ruido. Si hoy estoy aquí es porque entendí que la única forma de avanzar es contarse la verdad y actuar en consecuencia. Este recorrido no pretende impresionar; pretende mostrar de dónde viene mi forma de trabajar y por qué hago lo que hago. Si quieres verlo, te lo enseño.

jueves, 25 de junio de 2020

UN QUINQUENIO

Hay veces en las que parece que la vida se ensaña con nosotros; en mi caso, ya van cinco años. Momentos en los que la vida golpea sin descanso, en los que faltan fuerzas, en los que hacer las cosas bien parece inútil porque todo sale al revés. En esos malos momentos, como es lógico, flaqueamos. Puede ocurrir que, aunque intentemos no hundirnos, el intenso oleaje nos arrastre hacia dentro y traguemos agua, mucha agua. Aun así, es cierto que mantenerse fuerte es tremendamente complicado, y necesitamos hacernos con un buen barco para navegar incluso cuando el mar está embravecido.

Hay ocasiones en las que un apoyo exterior —sea profesional o personal— es indispensable para conservar nuestra salud emocional a pesar de las palizas del día a día. Sin embargo, nadie puede ayudarnos si nosotros no nos echamos una mano desde dentro, con nuestros propios pensamientos.

«La experiencia es la maestra más dura. Primero te examina y después te enseña la lección. Pero no te rindas: aún estás a tiempo de comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo».



«Si no puedes volar, entonces corre. Si no puedes correr, entonces camina. Si no puedes caminar, entonces arrástrate. Pero, hagas lo que hagas, sigue moviéndote hacia adelante».


LO QUE DEPENDE DE TI, CONTRÓLALO... LO QUE NO, ACÉPTALO.






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