El estar alerta significa mantener una vigilancia constante, un estado de activación en el que la mente permanece pendiente de todo lo que nos rodea; en la mayoría de los casos su origen recae en una sensación de amenaza desconocida, una intuición que empuja al cuerpo a prepararse para reaccionar. Es un estado de anticipación, de lectura continua del entorno, donde cada detalle importa. Por su parte, prestar atención implica enfocar de manera deliberada los recursos perceptivos y psicológicos en una situación o actividad concreta; es seleccionar lo relevante y descartar lo accesorio. Mientras la alerta es global y nace del instinto, la atención es focal y nace de la voluntad. La alerta te mantiene despierto ante lo inesperado, la atención te permite profundizar en lo que tienes delante. Ambas funciones, cuando se equilibran, convierten a la persona en alguien capaz de responder con precisión, de actuar con criterio y de evitar que la mente divague o se disperse en momentos críticos.
LA MENTE QUE VE TODO Y SE CENTRA SOLO EN LO NECESARIO ES UNA MENTE FUERTE.

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario