Decidiste cambiar de cielo, de amigos, de apartamento, de ideas y de verdades sin revisar lo que seguías cargando por dentro. Te pusiste otros ojos sin curar la mirada, buscaste otros corazones sin apagar la lava que aún ardía en tu volcán. Y aquí estás: arriba y abajo, abajo y arriba, contenido, empujando puertas que no se abren porque no encajan con la vida que dices querer. No es una condena, nadie te está haciendo nada. Solo estás donde quieres estar, aunque te cueste admitirlo. Cambiaste de ropa sin lavar la vieja, leíste libros nuevos sin comprender los antiguos, volviste de tantas idas sin desinfectar ninguna herida. Te hiciste el fuerte cerrando todas tus salidas, creyendo que la coraza era avance cuando solo era miedo. Y aquí sigues: arriba y abajo, abajo y arriba, contenido, golpeando al mundo como si fuera el culpable de tu desorden. Pero no lo es. No pretendas vivir en luna llena cuando aún no has ordenado tu noche. Solo estás donde quieres estar. Solo estás donde decides estar. Y hasta que no lo aceptes, nada cambiará.
En la mente de un guerrero no cabe la derrota.
Datos personales
- Hache
- Detrás de cada persona se esconde una historia real, y la mía no tiene nada de convencional. Si quieres saber quién soy y cómo di vida a mi proyecto, tendrás que recorrer un camino que no sigue normas ni manuales. No nací con un plan perfecto: me construí a base de disciplina, de errores, de aciertos y de decisiones que me obligaron a crecer. Mi proyecto no salió de una inspiración repentina, sino de años de orden, de trabajo y de una necesidad clara: poner estructura donde antes había ruido. Si hoy estoy aquí es porque entendí que la única forma de avanzar es contarse la verdad y actuar en consecuencia. Este recorrido no pretende impresionar; pretende mostrar de dónde viene mi forma de trabajar y por qué hago lo que hago. Si quieres verlo, te lo enseño.
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