Bueno… por fin llegó nuestra despedida. Aquí es donde vosotras os quedáis, con esa jubilación que os habéis ganado paso a paso, y yo continúo hasta mi último aliento. Hace un año deberíais haber terminado aquí, tal y como lo planeamos durante aquellos kilómetros del Camino de Santiago en 2015, pero la vida decidió otra cosa. Aun así, la voluntad no se negocia: se sostiene. Y lo prometido es deuda. Este año, más preparado, más firme y más consciente, lo hemos cumplido. Porque el camino nunca espera; exige. Y quien avanza, aunque sea herido, demuestra que la fuerza no es un regalo, sino una decisión.
LA DISCIPLINA ES EL CAMINO; LA VOLUNTAD... EL QUE LO SOSTIENE.


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