Mi reflexión personal:
El otro día, en una de esas tertulias mañaneras que surgen entre serie y serie en el gimnasio, Raquel me dijo que en la vida lo más importante es agradecer. Yo, sin embargo, respondí que lo esencial es luchar. Desde entonces me quedé pensando en esa conversación, porque en realidad ambas ideas tienen un peso enorme en mi manera de ver la vida.
Cuando agradezco: Me doy cuenta de que agradecer me conecta con lo que ya tengo. Agradezco mi salud, que me permite entrenar y seguir adelante. Agradezco las personas que me rodean, esas charlas espontáneas que hacen más ligero el esfuerzo. Agradezco las oportunidades que se presentan, incluso cuando no son perfectas. Cuando agradezco, siento paz. Es como si el mundo se detuviera un instante para recordarme que, pese a las dificultades, siempre hay motivos para valorar lo que está aquí y ahora.
ESCUCHA CON CALMA, HABLA CON MEDIDA, Y AGRADECE LA COMPAÑÍA.
Cuando lucho: Sé que sin lucha no hay avance. Lucho cada vez que me pongo un reto, ya sea en el gimnasio o en la vida. Lucho cuando me enfrento a obstáculos que parecen más grandes que yo. Lucho porque quiero crecer, porque no me conformo con lo que ya está dado. La lucha me da propósito. Me recuerda que no todo llega por sí solo, que hay que empujar, insistir y resistir para alcanzar lo que deseo.
PUES TE ENSEÑA A VIVIR CON SABIDURÍA.
El equilibrio que busco: Lo curioso es que, cuanto más pienso en ello, más claro lo veo, agradecer y luchar no son opuestos, son complementarios. Si solo agradezco, corro el riesgo de quedarme quieto, de aceptar demasiado. Si solo lucho, puedo caer en la insatisfacción constante, en la sensación de que nunca nada es suficiente. Por eso intento vivir en equilibrio, agradecer lo que tengo mientras lucho por lo que quiero. Es como respirar, inhalo gratitud, exhalo esfuerzo.
Mi metáfora del gimnasio: En el gimnasio lo veo claro. Cada repetición es una lucha, el peso, la fatiga, la técnica. Pero cada pausa es gratitud, por el cuerpo que responde, por la disciplina que me mantiene ahí, por la compañía de quienes comparten el mismo camino. La lucha está en cada serie. La gratitud está en cada descanso.
Mi conclusión: Hoy creo que Raquel tenía razón, y yo también. La vida no es solo agradecer ni solo luchar. Es un tejido en el que ambos hilos se entrelazan. Agradecer me da serenidad, luchar me da dirección. Uno me recuerda lo que ya soy, el otro lo que puedo llegar a ser.
AL FINAL, MI CAMINO ES ESTE, AGRADECER MIENTRAS LUCHO, LUCHAR MIENTRAS AGRADEZCO...
PORQUE SOLO ASÍ SIENTO QUE VIVO CON PLENITUD.



No hay comentarios:
Publicar un comentario