En la mente de un guerrero no cabe la derrota.

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Detrás de cada persona se esconde una historia real, y la mía no tiene nada de convencional. Si quieres saber quién soy y cómo di vida a mi proyecto, tendrás que recorrer un camino que no sigue normas ni manuales. No nací con un plan perfecto: me construí a base de disciplina, de errores, de aciertos y de decisiones que me obligaron a crecer. Mi proyecto no salió de una inspiración repentina, sino de años de orden, de trabajo y de una necesidad clara: poner estructura donde antes había ruido. Si hoy estoy aquí es porque entendí que la única forma de avanzar es contarse la verdad y actuar en consecuencia. Este recorrido no pretende impresionar; pretende mostrar de dónde viene mi forma de trabajar y por qué hago lo que hago. Si quieres verlo, te lo enseño.

martes, 10 de diciembre de 2024

UNA VEZ ES SUFICIENTE... UNA VEZ ES PARA SIEMPRE

Quizá la sabiduría y la felicidad son como ganar una medalla en las Olimpiadas. No importa si ganaste una hace cien años o hace 10 minutos, o si la ganaste en una disciplina o en varias. Tampoco importa si más adelante alguien bate tu récord o si nunca vuelves a competir. Siempre serás medallista olímpico y sabrás lo que eso significa. Nadie te lo puede quitar, sería imposible volver a experimentar una sensación semejante.

Cierta persona superó con éxito una depresión aguda, reflexionó sobre su decisión de tomar antidepresivos: lo hizo porque quería saber como era la verdadera felicidad. Cuando la experimentó, dejó de tomarlos. Ya podía continuar experimentando dificultades, como todos. Conoció el ideal y eso fue suficiente.

Tal vez hoy será el día en el que experimentaremos felicidad o sabiduría. No intentes aferrarte a ese momento con todas tus fuerzas. No controlas su duración. Disfrútalo, reconócelo y recuérdalo. Experimentarlo un momento es lo mismo que tenerlo para siempre.




Hay un relato de un maestro zen que tenía una hermosa y preciada taza. El maestro se decía a sí mismo: <<El cristal ya está roto>>. Disfrutaba de la taza, la usaba y la mostraba a sus visitas; pero en su mente, ya estaba rota. Así el día que se rompió, sencillamente dijo: <<Eso es>>.
La desolación (ese sentimiento de aflicción y sorpresa frente a un suceso) es el resultado de la primera impresión que nos causa un suceso imprevisto. A nadie le atormenta que nieve en invierno porque hemos aprendido a aceptar ese cambio. Pero ¿qué ocurre con los incidentes que nos cogen por sorpresa? No nos sorprenderían tanto si nos tomáramos el tiempo de considerarlos.


PENSAR QUE NO ERES MEJOR QUE NADIE... YA TE HACE SER MEJOR QUE MUCHOS.








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